Herramientas de evaluación en el aula

Estudiante en clase

Published: junio 9th, 2023

La evaluación educativa es un proceso por el que se registran y valoran los resultados obtenidos durante el aprendizaje de los alumnos, teniendo en cuenta una serie de criterios previamente establecidos. En definitiva, sirve a los docentes para entender si los alumnos han adquirido los conocimientos deseados y qué puntos necesitan un refuerzo adicional.

La importancia de la evaluación en el aula

Evaluar a los alumnos es una parte fundamental en el aprendizaje. Los cambios tecnológicos, las TIC, los nuevos modelos de enseñanza y la identificación de los estilos de aprendizaje han ido moldeando la nueva enseñanza de calidad. Pero, de poco sirve cambiar el modelo educativo o pedagógico de un centro escolar si no se adapta, además, el modelo de evaluación. Ambos deben ir de la mano. El proceso de enseñanza y el de evaluación deben ser coherentes y estar bien coordinados.

Durante mucho tiempo, el método predilecto para evaluar a los estudiantes ha sido el examen. Sin embargo, con los años, han aparecido nuevos tipos de evaluación educativa. Estas nuevas herramientas permiten observar múltiples aspectos en detalle: actitud, conocimientos, valores y capacidades de los estudiantes. 

Cada vez hay más docentes que combinan diversas herramientas y métodos de evaluación para entender qué conocimientos han incorporado los estudiantes, qué dificultades tienen y qué se debe mejorar. Por mucho que cambie con los años, la evaluación como aprendizaje es y siempre será necesaria. Esto se explica con sus múltiples beneficios:

  • Sirve para definir la curva de aprendizaje de los alumnos.
  • Ayuda al docente a identificar posibles problemas u obstáculos en la adquisición de conocimientos.
  • Permite al docente ajustar el modelo pedagógico en función de las necesidades de los estudiantes.
  • Permite al docente seguir el desarrollo de las capacidades personales y sociales de los estudiantes.

La OCDE estudia los beneficios de la evaluación formativa, que consiste en evaluar el progreso y los conocimientos de los alumnos de forma frecuente e interactiva.

Además, es importante tener en cuenta que la evaluación no debe ser tajante o determinista, sino que debe integrarse en el proceso de aprendizaje y ser constructivo. El objetivo es que tanto profesor como alumno entiendan el resultado obtenido con respecto al nivel de progresión deseado, qué dificultades hay y qué se debe mejorar. En este sentido, enseñar a los estudiantes a autoevaluarse también ayuda a mejorar su rendimiento y proporcionar una enseñanza de calidad.

Distintos tipos de evaluación educativa

En primer lugar, no debemos confundir evaluación y calificación, pues, aunque están estrechamente relacionados y no son necesariamente intercambiables:

  • En la evaluación, se recopilan datos sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje y se analizan con el fin de identificar los conocimientos adquiridos, la curva de progreso, las dificultades presentes, etc.
  • La calificación, por otra parte, es únicamente una evaluación cualitativa (en el caso de “apto”, o “no apto”) o cuantitativa (cuando se usan notas numéricas). 

En segundo lugar, en la evaluación de los alumnos existen diversas herramientas alternativas al examen tradicional. Podemos crear una clasificación en función de los instrumentos de evaluación utilizados:

  • Instrumentos escritos, como por ejemplo, el cuaderno de los alumnos, tablas y esquemas, mapas conceptuales, ensayos, comentarios de texto o trabajos, entre otros.
  • Métodos de observación y actividades como obras teatrales, juegos, canciones, etcétera. Este tipo de ejercicios permiten además fomentar el sentimiento de pertenencia a un grupo y la socialización de los estudiantes.
  • Métodos colaborativos, como trabajos o presentaciones en equipo, debates, comentarios entre compañeros y otros tantos. Saber trabajar en equipo es fundamental en nuestros días y, de la misma manera, saber evaluar y proporcionar comentarios útiles y constructivos a los compañeros es esencial. 
  • Herramientas digitales, a través de las nuevas tecnologías de las que disponen los docentes, como por ejemplo el panel interactivo de última generación de Promethean, ActivPanel 9

Por último, es importante no olvidar que, además de la evaluación del estudiante, es aconsejable evaluar al docente periódicamente.

Niñas levantando la mano en clase

Algunos ejemplos de actividades para evaluar alumnos

  1. Listas de cotejo:

Se trata de tablas con columnas. Normalmente, a la izquierda se indican los criterios que se evalúan y a la derecha se incluye una escala de valoración dicotómica, como “si” o “no”. 

  1. Listas de control:

Las  listas de indicadores observables, como afirmaciones o preguntas que orientan lo que se desea observar. Puede emplearse para observar las respuestas o el desempeño de los alumnos durante una secuencia didáctica, un proyecto, un trimestre o el tiempo que el docente determine.

  1. Rúbricas de evaluación: 

En este caso, tenemos un cuadro de doble entrada en que se indican los criterios que deseamos evaluar y los niveles de progreso. La mayor ventaja de este sistema es que los indicadores de desempeño quedan claramente definidos y los alumnos pueden consultarlos.

  1. Líneas del tiempo:

Consisten en una representación gráfica de periodos determinados de tiempo en los que se indica la línea de progresión, de aprendizaje o de desarrollo de ciertas capacidades. Este sistema permite tener una visión de conjunto del avance del estudiante y es particularmente útil como método de evaluación en educación infantil. 

El examen, el método tradicional de evaluación

Los exámenes son el método de evaluación tradicional por antonomasia, ya sea en evaluación primaria o secundaria. Es cierto que los exámenes presentan ciertas ventajas, pero también tienen sus inconvenientes. Saber plantear las preguntas correctamente o dar con el nivel de dificultad adecuado puede ser mucho más complicado de lo que parece. Además, hay que encontrar el formato de examen más apropiado y hay mucho donde elegir: 

  1. Exámenes con preguntas a desarrollar: gracias a estas preguntas, los docentes pueden evaluar la capacidad de expresión, de análisis, de organización de ideas, el dominio de una cuestión. 
  2. Preguntas de respuesta corta: sirven para preguntar cosas concretas y también ver la capacidad de priorización de ideas y síntesis de los estudiantes.
  3. Exámenes con preguntas tipo test: requieren una mayor precisión y rapidez en la respuesta. Se puede ajustar el sistema de puntuación para que solo puntúen las preguntas acertadas o que cada error reste puntos.
  4. Redacción o ensayo argumentativo: perfectas para evaluar la capacidad de los alumnos de organizar, expresar y argumentar ideas. También se prestan a pedir un análisis, comentario o valoración.
  5. Preguntas sobre un audio o vídeo: permiten evaluar la comprensión y la capacidad de escucha activa. Este modelo resulta idóneo en el aprendizaje de idiomas.
  6. Exámenes con libro: este tipo de prueba permite poner a prueba la capacidad de los estudiantes de encontrar información concreta, su agilidad para encontrar información y su dominio del temario sobre el que se examinan.
  7. Otros tipos de preguntas, como por ejemplo, textos incompletos que el estudiante debe rellenar, ejercicios de correspondencias, problemas matemáticos, dictados…

Nuevas tecnologías y herramientas de evaluación en el aula

Una de las principales novedades en la forma de evaluar son las aplicaciones y nuevas tecnologías. Estos instrumentos de evaluación innovadores incluyen, por ejemplo, software especialmente concebido para analizar el rendimiento de los estudiantes y ayudarles a mejorar. También incluye dispositivos y software que, aunque no ha sido específicamente diseñado para ese fin, se puede utilizar para evaluar el aprendizaje. 

En la educación de calidad actual, el aprendizaje en remoto ocupa un lugar cada vez más importante. De la misma manera que el modelo de enseñanza se ha tenido que adaptar, las herramientas de evaluación también. Al principio, la evaluación a distancia puede parecer complicada . ¿Cómo evaluar el progreso de un estudiante a distancia o en un modelo de aprendizaje híbrido? Por fortuna, los centros educativos cuentan con múltiples recursos, plataformas y aplicaciones  para guiar a sus estudiantes en el camino del aprendizaje.

Por último, es fundamental no olvidarse de poner a prueba el método de evaluación, preguntar y escuchar a los estudiantes, determinar si la evaluación les permite progresar y saber en qué deben esforzarse más. Hacer encuestas es una manera de obtener su perspectiva y de hacer que se sientan incluidos en su propio proceso de aprendizaje. Los estudiantes pueden rellenar las encuestas o compartir su experiencia de aprendizaje a través de las aplicaciones que proporciona la 

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